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EL ASESOR FISCAL



EL INVERSOR debe considerar la existencia de múltiples impuestos que gravan los resultados de las distintas inversiones. Entre ellos, el de la Renta (IRPF), el del Patrimonio, el de Sucesiones y Donaciones, el de Transmisiones Patrimoniales, etc.

El Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas o IRPF es, con diferencia, el más habitual y el más importante debido a las implicaciones que tiene para cualquier inversión. El IRPF se devenga al cobrar intereses, dividendos, o vender acciones o participaciones de fondos, a parte de cualquier otra operación no financiera, en la que, de momento, no vamos a entrar.

El Impuesto sobre la Renta pues, es el que más va a afectar a cualquiera de nuestras inversiones, sobretodo cuando ganamos dinero ¡y, en alguna ocasión, también cuando se pierde!

En cuanto al Impuesto sobre el Patrimonio, hay que puntualizar que hay que presentar declaración del mismo para el año 2.007 que se devengava el 31 de diciembre del 2.007. Sin embargo, se ha anunciado que el año 2007 será el último en que éste impuesto se devengue, así que en 2009, no habrá que presentar declaración por Impuesto de Patrimonio en ningún caso. Una gran noticia para cualquier inversor normal y corriente, pues parece ser que los grandes inversores siempre podían escapar al Impuesto sobre el Patrimonio a través de la creación de una sociedad familiar que estaba exenta del impuesto en unos determinados supuestos.

 

IMPUESTO SOBRE LA RENTA DE LAS PERSONAS FÍSICAS (I.R.P.F.)

  1. Venta de acciones con 1 año o más de antigüedad
  2. Venta de acciones con hasta 1 año de antigüedad
  3. Venta de acciones adquiridas antes del 31 de diciembre de 1.994

  1. Venta de participaciones con 1 año o más de antigüedad
  2. Venta de participaciones con hasta 1 año de antigüedad
  3. Venta de participaciones adquiridas antes del 31 de diciembre de 1.994


 

En el caso de transmisión de acciones, las plusvalías se calculan como diferencia entre el valor de adquisición y el de transmisión.

  1. Venta de acciones con más de 1año de antigüedad.
  2. El beneficio patrimonial se integra en la parte especial de la base imponible que tributa al 18%.

  3. Venta de acciones con hasta 1 año de antigüedad.
  4. El beneficio patrimonial se integra directamente en de la base imponible junto con el grueso de todos los ingresos tributando según la escala de gravamen. En este caso, el gravamen puede llegar al 48%.

  5. Venta de acciones adquiridas antes del 31 de diciembre de 1.994.

En este caso, el beneficio patrimonial se reduce en un 25% por cada año de permanencia que exceda de dos, tomando como periodo de permanencia el número de años redondeado por exceso entre el momento de la adquisición y el 31 de diciembre de 1.996.

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En el caso de transmisión de participaciones de fondos de inversión, las plusvalías se calculan como diferencia entre el valor de adquisición y el de transmisión. A las plusvalías se les practica una retención del 20% para el Impuesto sobre la Renta.

  1. Venta de participaciones con más de 1 año de antigüedad.
  2. El beneficio patrimonial se integra en la parte especial de la base imponible que tributa al 18%.

  3. Venta de participaciones con hasta 1año de antigüedad.
  4. El beneficio patrimonial se integra directamente en de la base imponible junto con el grueso de todos los ingresos tributando según la escala de gravamen. En este caso, el gravamen puede llegar al 48%.

  5. Venta de participaciones adquiridas antes del 31 de diciembre de 1.994.

En este caso, el beneficio patrimonial se reduce en un 14,28% por cada año de permanencia que exceda de dos, tomando como periodo de permanencia el número de años redondeado por exceso entre el momento de la adquisición y el 31 de diciembre de 1.996.

En el caso de dividendos:

Rendimiento a incluir en la Renta será el que resulte de multiplicar el rendimiento íntegro por 1,4 con carácter general ya que hay excepciones: 125% para determinadas sociedades de seguros y otras y 100% cuando venga de instituciones de inversión colectiva, y otras.

Gastos deducibles: Sólo los de administración y depósito de valores negociables.

Deducciones de la cuota: se calculan restando el rendimiento a aplicar en la renta (con los porcentajes dichos) del ingreso íntegro.

En el caso de intereses:

Los intereses percibidos se integran en la base imponible. Sin embargo, si tienen un periodo de generación de más de 2 años, los rendimientos se reducen en un 30%.

Las aportaciones son deducibles del grueso de la base imponible con el límite del 20% de los rendimientos netos del trabajo y de actividades económicas obtenidos individualmente en el ejercicio con el límite máximo de 1.100.000 pts. Existen límites más bajos para los mayores de 52 años.

En caso de superar el límite de deducción en un año concreto, las aportaciones pueden deducirse en los 5 años siguientes, aunque hay que solicitarlo en la propia declaración de renta.

Prestaciones

Las prestaciones recibidas tienen la consideración de rendimientos del trabajo personal con sus retenciones, gastos deducibles, etc.. Sin embargo, el atractivo fiscal de los planes de pensiones está en recibir la prestación en forma de capital (el 100% al mismo momento) cuando han transcurrido 2 años desde la primera aportación ya que entonces el rendimiento que se incluye en la base imponible se reduce en un 40%.

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